martes, 16 de diciembre de 2014

#POEMA27 Así te quiero



El día trece de julio 

yo me tropecé contigo. 



Las campanas de mi frente, 
amargas de bronce antiguo, 
dieron al viento tu nombre 
en repique de delirio. 
Mi corazón de madera 
muerto de flor y de nidos, 
floreció en un verde nuevo 
de naranjos y de gritos, 
y por mi sangre corrió 
un toro de escalofrío, 
que me dejó traspasado 
en la plaza del suspiro. 



¡Ay trece, trece de julio, 
cuando me encontré contigo! 



¡Ay, tus ojos de manzana 
y tus labios de cuchillo 
y las nueve, nueve letras 
de tu nombre sobre el mío 
que borraron diferencias 
de linaje y apellido! 



¡Bendita sea la madre, 
la madre que te ha parido, 
porque sólo te parió 
para darme a mí un jacinto, 
y se quedó sin jardines 
porque yo tuviera el mío! 



¿Quieres que me abra las venas 
para ver si doy contigo? 
¡Pídemelo y al momento 
seré un clavel amarillo! 
¿Quieres que vaya descalzo 
llamando por los postigos? 



¡Dímelo y no habrá aldabón 
que no responda a mi brío! 
¿Quieres que cuente la arena 
de los arroyos más finos? 
Haré lo que se te antoje, 
lo que mande tu capricho, 
que es mi corazón cometa 
y está en tu mano el ovillo; 
que es mi sinrazón campana 
y tu voluntad sonido. 



Nunca quise a nadie así; 
voy borracho de cariño, Así te quiero

El día trece de julio 
yo me tropecé contigo. 

Las campanas de mi frente, 
amargas de bronce antiguo, 
dieron al viento tu nombre 
en repique de delirio. 
Mi corazón de madera 
muerto de flor y de nidos, 
floreció en un verde nuevo 
de naranjos y de gritos, 
y por mi sangre corrió 
un toro de escalofrío, 
que me dejó traspasado 
en la plaza del suspiro. 

¡Ay trece, trece de julio, 
cuando me encontré contigo! 

¡Ay, tus ojos de manzana 
y tus labios de cuchillo 
y las nueve, nueve letras 
de tu nombre sobre el mío 
que borraron diferencias 
de linaje y apellido! 

¡Bendita sea la madre, 
la madre que te ha parido, 
porque sólo te parió 
para darme a mí un jacinto, 
y se quedó sin jardines 
porque yo tuviera el mío! 

¿Quieres que me abra las venas 
para ver si doy contigo? 
¡Pídemelo y al momento 
seré un clavel amarillo! 
¿Quieres que vaya descalzo 
llamando por los postigos? 

¡Dímelo y no habrá aldabón 
que no responda a mi brío! 
¿Quieres que cuente la arena 
de los arroyos más finos? 
Haré lo que se te antoje, 
lo que mande tu capricho, 
que es mi corazón cometa 
y está en tu mano el ovillo; 
que es mi sinrazón campana 
y tu voluntad sonido. 

Nunca quise a nadie así; 
voy borracho de cariño, 
desnudo de conveniencias 
y abroquelado de ritmos 
como un Quijote de luna 
con armadura de lirios. 

Te quiero de madrugada, 
cuando la noche y el trigo 
hablan de amor a la sombra 
morena de los olivos; 
cuando se callan los niños 
y las mocitas esperan 
en los balcones dormidos; 
te quiero siempre: mañana, 
tarde, noche... ¡por los siglos, 
de los siglos! ¡Amén! Te 
querré constante y sumiso, 
y cuando ya me haya muerto 
antes que llegue tu olvido, 
por la savia de un ciprés 
subiré delgado y lírico, 
hecho solamente voz 
para decirte en un grito: 
¡Te quiero! ¡Te quiero muerto 
igual que te quise vivo!
LEÓN, RAFAEL DE
desnudo de conveniencias 
y abroquelado de ritmos 
como un Quijote de luna 
con armadura de lirios. 

Te quiero de madrugada, 
cuando la noche y el trigo 
hablan de amor a la sombra 
morena de los olivos; 
cuando se callan los niños 
y las mocitas esperan 
en los balcones dormidos; 
te quiero siempre: mañana, 
tarde, noche... ¡por los siglos, 
de los siglos! ¡Amén! Te 
querré constante y sumiso, 
y cuando ya me haya muerto 
antes que llegue tu olvido, 
por la savia de un ciprés 
subiré delgado y lírico, 
hecho solamente voz 
para decirte en un grito: 
¡Te quiero! ¡Te quiero muerto 
igual que te quise vivo!

LEÓN, RAFAEL DE

#POEMA27 Alberti

       A ROSA DE ALBERTI, QUE TOCABA, PENSATIVA, EL ARPA (SIGLO XIX)

Rosa de Alberti allá en el rodapié 
del mirador del cielo se entreabría, 
pulsadora del aire y prima mía, 
al cuello un lazo blanco de moaré. 

El barandal del arpa, desde el pie 
hasta el bucle en la nieve, la cubría. 
Enredando sus cuerdas, verdecía, 
alga en hilos, la mano que se fue. 

Llena de suavidades y carmines, 
fanal de ensueño, vaga y voladora, 
voló hacia los más altos miradores. 

¡Miradla querubín de querubines, 
del vergel de los aires pulsadora. 
Pensativa de Alberti entre las flores!
ALBERTI, RAFAEL

viernes, 12 de diciembre de 2014

Incendio en el I.E.S Chaves Nogales

El lunes de madrugada un grupo vandálico incendiaron el aula de informática  robaron table y destrozaron ordenadores del departamento de idioma e intentaron forzar la cerradura del gimnasio y quemaron contenedores.